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Location: Mar del Plata, Bs As, Argentina

Estoy casada, tengo una hija de cinco años, dirijo el Instituto "Las Profesoras", centro de apoyo escolar en Garay 1054 de Mar del Plata, Argentina..

Wednesday, August 31, 2005

Mentiras

Veo una constante en los niños desde los siete a los dieciocho años, aproximadamente y es la enorme cantidad de veces que mienten.
Creo que es la etapa de la vida en la que la mentira alcanza un grado de desfachatez asombroso. A diario escucho a padres relatarme experiencias insólitas de innumerables mentiras dichas por sus hijos, algunas realmente osadas, la mayoría completamente inútiles.
Desde calificaciones adulteradas a salidas fraguadas, mentiras y más mentiras.
En general, los papás se sorprenden ante la, según ellos, innecesaria mentira. Y afirman que ellos jamás les han pegado ni castigado de modo tal que esa mentira se justificara.
Es gracioso ver a los chicos sostener lo insostenible, argumentando más o menos siempre lo mismo: "Yo te dije que tenía prueba, cuando hablabas por teléfono con la tía"; "El trabajo se lo llevó Pedrito, porque como faltó se lo tuve que prestar" (no solo no soy mentiroso, además soy solidario y buen compañero, piensa); "El cuaderno de comunicaciones lo llevó la preceptora y no lo trajo más"; "No, a mí eso no me lo toman, yo ya lo rendí, ¿no te acordás que me saqué ocho?" (no solo no soy mentiroso, sino que vos, mamá, estás senil y no me prestás la suficiente atención). Así escucho a diario "apretadas" que no prosperan en su mayoría, acusaciones diversas, replanteos de vida y ruegos en busca de confianza.
Los padres se preguntan mil veces: "¿Por qué no me dice la verdad?¿Qué, lo voy a matar?. Si yo hubiera sido como mi padre, bueno, lo entendería, porque me agarraba a cinturonazos y... pero yo, que lo escucho, lo acompaño, lo entiendo...¿con qué necesidad me miente?"
Y cuando la verdad aflora, por la boca indiscreta de un compañero, o el inoportuno llamado de un profesor, llega el llanto desconsolado, la sensación de injusticia, las culpas paternas ("Si el papá estuviera más presente", "Lo que pasa que trabajo mucho", etc) y las promesas ardientes.
Esto solo busca contarles experiencias y que les sirvan para ver que su hijo no es un caso único, que parece que la mentira es en la pubertad un fenómeno muy, pero muy usado.
Sí, claro que los adultos también mentimos. Y cierto es que es en la infancia y la pubertad cuando más debemos dar explicaciones permanentes de nuestra conducta y quizás eso lleve a usar por demás la mentira.
¿Podrá generarse una confianza real para, al menos, disminuir su cantidad?

1 Comments:

Blogger El Marpla said...

me acuerdo haber mentido por boludeces enormes. Muchas veces era por miedo, por no saber las verdaderas consecuencias de las cosas

8:23 AM  

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